martes, 18 de octubre de 2016

Describir el escribir. ¿Cómo se aprende a escribir?


Escribir es un proceso en el que se construye, añade y retoca hasta conseguir aquello que tenemos en mente. Este proceso de composición no es algo innato, se puede mejorar progresivamente mediante el aprendizaje y la práctica. Un buen proceso de composición en la expresión escrita requiere del conocimiento y puesta en práctica de unas estrategias básicas, unas microhabilidades de refuerzo que se utilizan ocasionalmente y otras estrategias procedentes de la habilidad de la comprensión lectora. 

La mayoría de los estudios sobre la expresión escrita analizan el comportamiento de los escritores mientras escriben para conocer cuáles son las mejores estrategias para llevar a cabo un buen proceso de composición. Estas investigaciones han determinado que crear un texto escrito no es algo tan simple como anotar en un papel aquello que se nos va ocurriendo, requiere de un proceso de elaboración en el que se utilizan diferentes estrategias.

Los escritores competentes son conscientes de la audiencia, es decir, dedican un tiempo a pensar a quien va dirigido el texto, sus intereses, la información que necesitan saber, etc. y en función del tipo de lector presentan el escrito de una forma u otra.

También le dedican más tiempo a la planificación de la estructura del texto. Mientras que los malos escritores se lanzan directamente a escribir, los buenos escritores dedican un tiempo para pensar, ordenar ideas, tomar notas y hacer esquemas. Además, son más flexibles y tienen más facilidad para modificar los esquemas del texto a medida que van escribiendo y surgiendo nuevas ideas.

Otra de las estrategias que desarrollan los buenos escritores es la de repasar los fragmentos redactados. Estos tienden a releer con frecuencia lo escrito con el objetivo de evaluar y corregir el texto. Está comprobado que los escritores mediocres repasan poco y, en consecuencia, realizan pocas correcciones y de forma aislada. Además, se centran en las correcciones gramaticales, de ortografía y puntuación, sin prestar atención al contenido. Por lo contrario, las correcciones de los escritores competentes afectan más al contenido, a las ideas expuestas y a la ordenación, con lo que logran mantener el sentido global del texto.

La recursividad es otra de las características de los escritores competentes. Para estos el proceso de composición es cíclico y puede interrumpirse en cualquier punto para empezar de nuevo. La aparición de una idea nueva puede suponer tener que empezar de nuevo el proceso de redacción, sin embargo, los escritores poco experimentados son incapaces de hacer esto.


Pensar en la audiencia, planificar el texto, detenerse y releerlo o revisarlo y rehacerlo de nuevo son algunos de los comportamientos de un buen escritor para elaborar un texto coherente, sin embargo, estás estrategias básicas no sirven para solucionar otros problemas concretos que nos podemos encontrar en el proceso de composición de un texto. A veces no disponemos de todos los conocimientos necesarios para elaborar el escrito, tenemos dudas, no recordamos un dato concreto o no tenemos suficientes ideas sobre un tema para escribir el texto. En estos casos se recurre a las microhabilidades complementarias o estrategias de apoyo para poder solucionar deficiencias que pueden ser gramaticales o léxicas, textuales o de contenido.

Algunos escritores son capaces de escribir textos coherentes y acabados a pesar de no disponer de algunos conocimientos. Evitando o sustituyendo aquellos puntos que no se conocen construyen el escrito, pero el texto no será tan bueno como si intentamos solucionar las deficiencias. La estrategia de apoyo más común consiste en consultar una fuente externa como un diccionario, una enciclopedia, consultar otros textos reales que nos pueden servir de ejemplo o incluso preguntar a otras personas. Otras estrategias de apoyo consisten en usar el código adquirido o las reglas aprendidas para solucionar deficiencias gramaticales o en utilizar microhabilidades para desarrollar y crear ideas o conceptos nuevos a partir de los conocimientos propios para poder solucionar deficiencias de contenido.

Algunas estrategias relacionadas con la habilidad de la comprensión lectora también pueden ser utilizadas en la expresión escrita, como las de hacer esquemas o resumir textos. Estas dos estrategias están estrechamente relacionadas con la característica de planificar el texto de los escritores competentes. Los estudios muestran que los lectores deficientes tienen problemas para distinguir las distintas partes de un texto, mientras que los lectores hábiles son capaces de inferir la estructura interna de un escrito.

En resumen, para ser un escritor competente no basta con conocer el código escrito, es necesario conocer los diferentes tipos de textos y desarrollar buenos procesos de composición de textos. Si queremos formar escritores competentes será necesario trabajar todas estas estrategias, tanto las básicas, las de apoyo como las procedentes de la comprensión lectora. Para ello tendremos que introducir las estrategias a los alumnos de manera progresiva, además de proporcionar oportunidades para ponerlas en práctica a través de situaciones reales y cercanas al alumno. Es importante que el profesor acompañe y guíe desde cerca al alumno a lo largo de todo el proceso de aprendizaje y que motive y estimule al estudiante para que analicen, reflexionen, profundicen, evalúen y modifiquen en el transcurso de la producción del texto.



Actividad: Descripción de animales domésticos

Contexto: La actividad la contextualizamos en el tercer curso, segundo ciclo de primaria, por lo que está dirigida a alumnos de 8-9 años.

Objetivo: Conocer el proceso de producción de textos descriptivos.

Tipo de agrupamiento: Trabajo individual.

Descripción: La actividad consiste en redactar la descripción de una mascota o animal doméstico. Para guiar la actividad utilizaremos la web indicada a continuación:


Pasos de la actividad:

  1. Explicar cómo se hace una descripción de un animal.
  2. Proporcionar ejemplos de textos descriptivos de animales domésticos a los alumnos.
  3. Formular preguntas a los alumnos para despertar su interés y reflexionar sobre el proceso de producción de un texto descriptivo. Realizar las actividades de completar los espacios en blanco y las preguntas de verdadero-falso de la web.
  4. Seleccionar el animal doméstico. Puede ser una mascota propia o se puede buscar en internet una foto de una mascota.
  5. Realizar un esquema: rasgos físicos, vocabulario adecuado, comparaciones, etc.
  6. Realizar un borrador y revisarlo con el profesor.
  7. Redactar el texto.
  8. Revisión del texto. Utilizar las preguntas del apartado “Mejorando nuestro trabajo” de la web que guía la actividad.

El profesor guiará y estimulará a los alumnos en el transcurso de las diferentes fases de la producción del texto. Señalará los aspectos fuertes y débiles de la redacción y evaluará y analizará, junto con los alumnos, la adecuación del texto. El profesor también propondrá estrategias y facilitará guías que orienten el proceso de producción del texto descriptivo.

Tiempo: 55 minutos.

Material: Pizarra interactiva, tablets y material impreso.